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LA BALLISTA LANZAFLECHAS DE éPOCA TARDíA.


Los autores militares de finales del mundo romano (Flavio Vegecio Renato autor de Instituciones Militares, Amiano Marcelino, Procopio y el Anónimo que compuso De Rebus Bellicus) hablan en sus obras de una ballista preparada para lanzar flechas. Esta máquina, a priori, supone una importante novedad, pues el término ballista hasta este momento tan sólo se había aplicado a máquinas para lanzar piedras. Ocasionalmente las máquinas lanzapiedras se adaptaban para poder lanzar flechas, pero la máquina estándar para arrojar saetas se conocía como catapulta.


"... La ballista se arma con cuerdas hechas de nervios, y cuanto más largos tiene sus brazos, estos es, cuanto mayor sea tanto más lejos arroja los dardos. Esta máquina es excelente como esté hecha según las proporciones del arte y como la manejen hombres prácticos que conozcan hasta dónde alcanza, y rompe cuanto se la opone." (FLAVIO VEGECIO RENATO, Instituciones Militares, Libro IV, Capítulo XXII).


A pesar de que los cuatro autores coinciden en el diseño y forma de construcción de la máquina, difieren en su tamaño. Así la máquina de Amiano y una de las descritas en De Rebus Bellicus son de gran tamaño, mientras que el resto son de reducidas dimensiones. Amiano nos da una descripción detallada de su máquina que estaba planteada como un artefacto estático de grandes dimensiones para la defensa de fortificaciones:


"... Un puntal de hierro está fijado firmemente entre dos pequeños postes; es regular y se extiende hacia fuera como una regla bastante grande. Desde una bien terminada juntura en la cual una aplanada parte en el centro forma una viga rectangular, emerge más bien un largo canal fijado en una estrecha acanalada ranura y limitada en el complejo cordaje de nervios trenzados; y para ellos dos cilindros de madera están más estrechamente conectados, al lado uno del que se halla el artillero apuntando. él, cuidadosamente, pone en el surco una flecha de madera con una gran cabeza firmemente sujeta encima. Cuando esto ha sido hecho fuertemente en este lado y encima de ese, enérgicamente gira un torno. Cuando su punto extremo llega opuesto al borde exterior del nervio, la flecha vuela lejos fuera de la visión, conducida por el empujón interno, brillando con tremendo resplandor; y lo bastante a menudo sucede que, antes de que el proyectil, sea visto causa una herida mortal." (AMIANO en MARSDEN, 1999 b).


En De Rebus Bellicus se habla de una ballista de forma bastante precisa y se procede a la descripción de sus principales componentes:


" Se ha descubierto por la experiencia práctica que este tipo de ballista, esencial para la defensa de las fortificaciones, es superior a cualquier otra en velocidad y poder. Cuando un arco de hierro ha sido fijado sobre la acción a lo largo del cual la flecha es proyectada, una poderosa cuerda de soga es trazada hacia atrás por medio de un gancho de hierro y, cuando se suelta se propulsa la flecha con tremenda fuerza hacia el enemigo. El tamaño de la actual máquina no permite que esta cuerda sea tirada hacia atrás por el esfuerzo manual de los soldados; pero dos hombres, uno en cada una de las dos ruedas, retrocede la cuerda hacia atrás en dirección posterior, desde la mecánica fuerza ha sido obtenida para igualar la enormidad del trabajo. Un aparato con forma de cilindro ahora eleva y baja la máquina cuando sea necesario para dirigir sus proyectiles más arriba o más abajo. Esta notablemente hábil demostración, una combinación de muchos diferentes componentes, está dirigida por el mando de un solo hombre... esto es al parecer para evitar el resultado que, si una multitud de personas fuera obligada a manejarla, la habilidad del aparato se reduciría. Un proyectil lanzado desde este ingenio compuesto de muy importantes e inteligentes dispositivos, viaja más allá e incluso tiene el impulso para volar sobre la anchura del Danubio, un río nombrado por su tamaño; se le llama la ballista relámpago y por su nombre da evidencia de su efecto y poder." (De Rebus Bellicus en MARSDEN, 1999 b).


La otra máquina descrita en el tratado Anónimo es muy semejante a la anterior, pero además incluye la presencia de ruedas para poder ser desplazada.


" Aquí está el modelo de una ballista; su construcción, puesta ante tus ojos, es mostrada por un detallado diagrama. Un fácil funcionamiento en un chasis de cuatro ruedas, con dos caballos enjaezados y con armadura, tiran de ella hacia su labor militar. Su utilidad que empareja con la precisión de su diseño es tan grande que proyecta flechas contra los enemigos en cualquier sitio, reproduciendo la libertad manual del arquero. Tiene agujeros en cuatro puntos; por medio de ellos se vuelve y se tuerce en cualquier circunstancia, y es muy fácil prepararse para enfrentarse a cualquier ataque. Con un aparato cilíndrico en el frente, los dos pueden ser rápidamente levantados y elevados. Su acción puede ser movida lateralmente y elevada con rápido y fácil movimiento en cualquier dirección que sea requerida. Ello debe ser realizado por el esfuerzo de dos hombres, este tipo de ballista dispara sus flechas después de ser enrollada no por sogas como otras máquinas, pero sí por barras." (De Rebus Bellicus en MARSDEN, 1999 b).


Procopio, nos da breves referencias a su máquina, dando gran importancia a sus efectos:


" Belisario puso en las torres máquinas, las cuales se llaman ballistae. Estas máquinas tienen un componente en la forma de arco; debajo de él una viga hueca de madera se proyecta. ésta está fijada para moverse libremente, pero el resto encima de una viga recta de hierro. Cuando los hombres quieren disparar al enemigo desde su propia posición, con el montaje de un corto lazo ellos hacen las vigas de madera, el cual, por supuesto, pasa al final del arco, curvada hacia cada lado. Ellos ponen el proyectil en el hueco de la viga; la flecha está sobre mitad tan larga como los otros proyectiles que ellos disparan desde los arcos de mano, pero es cuatro veces más grueso. Está sin embargo equipada con el usual vuelo emplumado pero insertado en una delgada raja de madera en lugar de las plumas, ellos reproducen la forma general de la flecha ordinaria; ellos incorporan en ella una muy grande cabeza de flecha de proporcionado grosor. Hombres en cada lado lo enrollan arriba con mucha fuerza por medio de ciertos dispositivos; entonces el hueco de la viga corre hacia delante y para... pero el proyectil estalla fuera con tal poder que no viaja menos que dos tiros de arco y sí golpea un árbol o piedra lo rompe fácilmente. Tal es este ingenio y se llama por esto con este nombre porque golpea ciertamente con violencia." (PROCOPIO en MARSDEN, 1999 b).


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