La información proporcionada por las fuentes artísticas antiguas es muy limitada por su escasez y viene dada fundamentalmente por relieves romanos de carácter monumental. Sin embargo y, a pesar del reducido número de elementos conservados, las piezas proporcionan datos claves para comprender el surgimiento de las primeras máquinas de asedio e interpretar el funcionamiento de la artillería, aclarando algunos problemas técnicos que rodean este tema.
Además de la falta de documentación gráfica otro de los problemas añadidos, sobre todo para la descripción de las piezas de artillería, es la falta de documentación arqueológica acerca de su evolución. Resulta difícil, por ejemplo, situar cronológicamente el proceso de transformación ocurrido en las catapultas al pasar desde el bastidor de madera hasta el metálico. Este significativo cambio está mal documentado y tan sólo hay información gráfica en la estela de Vedennius Moderatus (finales del siglo I d. C) y en la Columna Trajana (principios del siglo II d. C.).
Entre los documentos artísticos en los que aparece representadas piezas de artillería destaca la Columna de Trajano, fechada aproximadamente en torno al 110 d. C. En ella hay cinco escenas, separadas entre sí, en las que aparecen varios tipos de máquinas para lanzar flechas, al mismo tiempo que se dan pistas claras sobre el contexto en el que la artillería antigua era puesta en funcionamiento. Además, gracias a la naturaleza de la columna, es posible datar cada una de las imágenes que aparecen en ella.
En dos de los relieves se representa una pieza de artillería montada sobre un carro. Esta imagen corrobora la información aportada por Vegecio de que las máquinas podían ser llevadas en carros arrastrados por mulas. De ahí que a esta máquina se la conociera como carroballista y fuera diseñada como máquina móvil, para ser usada tanto en asedios como en batallas en campo abierto. Por la configuración de la máquina representada y el resorte curvo con total seguridad se puede afirmar que se trata de la quiroballista, adaptada sobre un soporte móvil.
Esta misma pieza de artillería aparece representada en cuatro escenas más, lo cual hace pensar que su uso debía estar muy extendido en este periodo. Las dos imágenes restantes muestran nuevos ejemplares de esta máquina. Casi con total probabilidad se trata de máquinas más potentes y de mayores dimensiones que las descritas anteriormente, pues aparecen manejadas cada una por dos soldados (BAATZ, en línea).
Otras piezas de interés son el relieve de la balaustrada del altar de Zeus en Pérgamo, la piedra sepulcral de Vedennius Moderatus y otro pequeño relieve conocido como "La gema de Cupido".
El relieve de Vedennius Moderatus (Museo Vaticano, Roma), datado el siglo I d. C., representa una pieza de artillería de torsión para lanzar flechas. La máquina aparece de forma completa con el bastidor de madera y los dos brazos en visión frontal. Incluso aparecen algunos elementos decorativos en el espacio situado entre los resortes. El interés de esta pieza reside en que confirma la presencia de arandelas en las piezas de artillería.
El relieve conocido como "La Gema de Cupido" (Colección Tomasso Codes), datado a finales de la época Helenística o en tiempos de Augusto, también muestra una máquina para lanzar flechas. La pieza también presenta arandelas y ayuda a confirmar la idea extraída de la máquina representada en la estela de Vedennius Moderatus. La novedad que aporta es que el sistema de torno empleado es un poco más complejo.
El relieve de la balaustrada del santuario de Atenea en Pérgamo (Museo de Pérgamo, Berlín), datado entre el siglo III y el II a. C., muestra una acumulación de escenas sobre tema militar. En ellas aparece representada una pieza de artillería para lanzar flechas que también posee arandelas. Sin embargo, en este caso son cuadradas en comparación con las arandelas redondas del resto de relieves, lo cual marca un punto de inflexión en el desarrollo tecnológico. Los resortes de torsión de esta máquina se tuercen al mismo tiempo que los brazos se curvan y estrechan.
El interés de estas piezas artísticas radica en que son capaces de confirmar el uso de la maquinaria bélica en el mundo griego y romano. Además, varias de las máquinas representadas se corresponden perfectamente con las descritas por los autores clásicos, dando así una mayor credibilidad a los datos aportados por las fuentes documentales griegas y latinas.
Carroballista representada en la Columna de Trajano
Relieve del Altar de Zeus en Pérgamo. Fuente BAATZ
Gema de Cupido. Fuente BAATZ
Quiroballistae en la Columna de Trajano
Ariete en la Columna de Trajano
Quiroballista en una fortaleza. Columna de Trajano
Quiroballistae en la Columna de Trajano