Por el contrario, en el caso del aerotonon se trata de una máquina para lanzar piedras, una ballista. El conocimiento por parte de Ctesibios del poder de expansión del aire comprimido fue aplicado al desplazamiento de los brazos. Para ello construyó dos cilindros de bronce batido que, de forma previa, se habían fundido y flexibilizado para ganar grosor.
Dentro de cada uno de ellos se colocaba un pistón de bronce que recorría longitudinalmente su interior para comprimir el aire retenido, lo cual exigía que fuera pulido y encajado a la perfección. Esos dos cilindros estaban sujetos firmemente y sobre sus pistones descansaban los extremos de los brazos, enmangados también en metal.
El resto de los elementos de la máquina eran igual a los empelados en el chalcotonon. Los brazos giraban sobre los ejes de hierro cuando se tensaba la cuerda y al presionar los pistones se comprimía el aire en el interior de los cilindros. La cuerda, cuando se liberaba, desplazaba los pistones que empujaban los brazos. A pesar de que los resultados de esta máquina fueron alentadores, no fueron lo suficientemente importantes como para sustituir a los resortes de tendón.
Desde un principio se buscaron materiales más elásticos y fiables que el tendón y que lograran aportar mayor potencia a las máquinas. En este sentido es destacable el interés mostrado por Ctesibios de Alejandría para crear nuevas máquinas.
La primera de estas máquinas es el chalcotonon, una máquina para lanzar flechas. Su principal diferencia con el resto de ingenios reside principalmente en los armazones de los resortes. Según Filon para una catapulta de tres palmos se debían construir placas de bronce forjado purificado y varias veces refundido.
Para dotarlo de una mayor resistencia al mismo tiempo se enriqueció con estaño, en concreto, tres dracmas por cada mina. Las dimensiones para cada pieza eran de 12 dáctilos de longitud, 2 de ancho y 1/12 de dáctilo de grosor. Las placas se modelaban, manteniendo el grosor contra una horma que les proporcionaba la curvatura.
Las placas, en pares, se oponían una a otra muy sujetas al plinton, contactando en la zona de su extremo con el brazo del arma. El brazo giraba sobre un pivote de hierro que se sujetaba también al armazón y las placas se comprimían al ser tensada la cuerda. Cuando ésta se soltaba las placas recuperaban su posición normal, empujando para ello los brazos que arrastraban la cuerda.
Las innovaciones aportadas por esta máquina no lograron la suficiente potencia como para poder lanzar proyectiles de forma eficiente a pesar de que se intentó reforzar la estructura con el añadido de varios pares de placas juntas en cada resorte. Esta máquina quedó como una mera anécdota de la artillería antigua (MARSDEN, 1999 a, pp. 24 - 33).
La creación de la catapulta de repetición que aparece descrita en la obra de Filon se atribuye a Dionisio de Alejandría, técnico del cual no se conoce nada. La principal novedad que aporta esta máquina es la presencia de un cargador capaz de recibir un elevado número de flechas.
Cuando la corredera se lanzaba hacia delante, la uña del retén apresaba la cuerda y la llevaba hacia atrás con el retroceso de la corredera. En ese momento un proyectil caía en la ranura y era vuelto a lanzar. En esta máquina, el artillero tenía la única misión de mover la corredera hacia delante y atrás a la espera de que se acaben los proyectiles del cargador.
Su construcción era la siguiente. En primer lugar se hacía una base triangular con un mástil hexagonal apoyado por vigas auxiliares. Sobre ella se instalaba el karkhesion y encima el mango con longitud normal y anchura de 5 dáctilos y grosor de 6 dáctilos. Sobre el mango estaría la corredera de sistema tradicional en la que estaba el retén. La corredera, al desplazarse hacia atrás, hacía que cayera el proyectil en ella. Aún continuaba un poco más hacia atrás hasta chocar con un segundo clavo que hacía el efecto contrario y desbloqueaba el retén, liberando la cuerda.
El mecanismo para que los proyectiles cayeran de uno en uno era un mango ubicado en el espacio comprendido entre el cargador y la corredera. Este mango por medio de un rodillo giratorio con una muesca longitudinal permitía la recepción de un solo proyectil. El conjunto lo completaba otra muesca en espiral sobre el rodillo.
Cuando la corredera estaba adelantada, el rodillo ofrecía la muesca longitudinal para que cayera la flecha. Al desplazar la corredera hacia atrás, el rodillo giraba y depositaba la flecha en su muesca. Tras disparar, la corredera salía hacia delante y con el perno el rodillo giraba en sentido contrario para cargar otra flecha. Esta máquina también se caracterizaba por no disponer de un sistema de retroceso por cuerda, sino que la manivela tenía proyecciones en forma de pentágonos. Estos elementos se unían por medio de una cadena de eslabones lisos.
El principal problema de esta máquina era que su alcance era muy limitado, en torno a un estadio. A menudo se encasquillaba y como ya apunta Filon, los disparos se concentraban en un punto demasiado preciso por lo que se desperdiciaba la munición.